La pobreza grave alcanza en Euskadi su nivel más alto de la serie en 2024

Euskadi registra en 2024 un repunte de la pobreza más severa y de la privación material, según los principales indicadores de la EPDS 2024 recopilados por EAPN Euskadi.

Aunque algunos datos de desigualdad general muestran una ligera mejora, el informe advierte de un deterioro claro en las condiciones de vida de los hogares más vulnerables.
La pobreza relativa se sitúa en el 17,8%, por encima del 16,5% registrado en 2022 y en el mismo nivel que en 2020. Sin embargo, el dato más preocupante es el de la pobreza grave, que pasa del 4,9% al 6,4% en solo dos años. Se trata del valor más alto de toda la serie recogida, muy por encima del 3,1% registrado en 2008.
También aumenta el indicador AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social. En 2024 alcanza el 20,6%, frente al 19,5% de 2022. Esto significa que alrededor de una de cada cinco personas en Euskadi se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión. Entre sus componentes, destaca especialmente la subida de la privación material, que crece del 4,7% al 6,7%, superando todos los registros anteriores de la serie.
Los datos muestran además que el empleo no está siendo suficiente para frenar el deterioro social. La baja intensidad laboral apenas cambia, al pasar del 7,8% al 7,9%, pero aumentan tanto el riesgo de pobreza como la privación material. Esta evolución apunta a una pérdida de capacidad adquisitiva y a mayores dificultades para cubrir necesidades básicas.
La metodología EPDS confirma esta tendencia. La pobreza real sube del 4,0% en 2022 al 6,1% en 2024, mientras que la pobreza de acumulación aumenta de forma muy significativa, del 0,2% al 1,9%. Este último indicador refleja problemas relacionados con el ahorro, el patrimonio o la capacidad de los hogares para afrontar imprevistos.
Por territorios, Bizkaia aparece como el ámbito más afectado. En 2024 presenta las tasas más altas de pobreza de mantenimiento, pobreza de acumulación y pobreza real. La pobreza real alcanza el 6,9% en Bizkaia, frente al 5,8% de Araba y el 4,9% de Gipuzkoa. A escala comarcal, las situaciones más graves se concentran en Bajo Deba, Margen Izquierda y Bilbao. Bajo Deba registra una pobreza real del 10,6%, Margen Izquierda del 9,7% y Bilbao del 7,7%.
El sistema de garantía de ingresos sigue siendo una herramienta esencial, pero los datos reflejan una menor capacidad de cobertura respecto a 2022. La población atendida por el sistema baja del 75,5% al 63,6%, mientras que la población no atendida aumenta hasta el 36,4%. Además, el porcentaje de personas que salen de la pobreza gracias al sistema desciende del 45,29% al 33,85%.
En conjunto, la EPDS 2024 dibuja una realidad preocupante: Euskadi no vive tanto una expansión generalizada de la desigualdad como una intensificación de la pobreza en los grupos más frágiles. La mejora de algunos indicadores agregados no evita que las formas más severas de pobreza ganen peso y que aumente la presión sobre las personas y hogares con menos recursos.

Lee nuestro análisis